Ahí va el texto completo, tal cual está en tu web actual (no es una versión que armé yo, es el original que rescaté):
Sikana nació como un regalo
Quería hacer un regalo original. No encontré lo que buscaba. Entonces lo creé. Así comenzó Sikana.
Todo empezó buscando algo distinto.
Quería hacerle un regalo a mi novio.
A él le gustaba la coctelería, pero no quería caer en lo típico: las herramientas de siempre, el set básico, lo predecible.
Empecé a buscar vasos tiki.
Veía fotos increíbles en Pinterest, en Google, en bares del exterior. Diseños con personalidad, con carácter, con historia.
Pero en Argentina era difícil encontrarlos.
Y lo poco que había no tenía la calidad ni la variedad que yo imaginaba.
Conseguí uno.
Cuando lo tuve en mis manos, me enamoré del concepto. No era solo un vaso. Era una experiencia. Cambiaba completamente la forma de servir y de tomar un trago.
Ahí entendí algo:
Si a mí me estaba costando conseguir algo así, probablemente no era la única.
Empecé revendiendo.
Pero poco a poco sentí que quería hacerlos a mi manera. Diseñar mis propios modelos. Crear algo que no existiera acá.
Así empezó el proceso:
Diseñé la primera matriz.
Hicimos el molde.
Probamos esmaltes.
Probamos colores.
Hubo errores. Hubo hornadas que no salieron como esperaba.
Pero también hubo mucha emoción cuando el primer tiki terminado salió del horno.
Sikana nació así.
No como un negocio.
Sino como la búsqueda de algo que no encontraba.
Hoy cada vaso sigue pasando por el mismo proceso:
Molde, horneado, pintura a mano, detalles únicos.
Y eso hace que ninguno sea exactamente igual a otro.
Tomar en un vaso tiki no es lo mismo.
Es una experiencia.
Y todo empezó con un regalo.
